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Política01 de abril de 2026 · 5 min de lectura

ANCAP: EL MONOPOLIO QUE TE COBRA MÁS Y TE EXPLICA POR QUÉ ES POR TU BIEN

ANCAP subió 83% el gasoil marino y la pesca uruguaya está al límite. El costo del monopolio estatal.

Por Redacción PaperUY

Foto: Fahad Puthawala / Pexels
Foto: Fahad Puthawala / Pexels

Foto: Fahad Puthawala / Pexels

Bajada: Un aumento del 83% en el gasoil marino pone en jaque a la industria pesquera uruguaya, mientras el monopolio de ANCAP sigue distorsionando precios en toda la economía sin rendir cuentas a nadie.


Qué pasó

ANCAP subió un 83% el precio del gasoil marino, y las empresas pesqueras uruguayas están al límite. Según reporta El País, armadores y empresas del sector advierten que con ese precio los barcos directamente no pueden salir a faenar: la ecuación no cierra. El combustible representa uno de los costos más pesados de la actividad pesquera, y un incremento de esa magnitud no es un ajuste —es un golpe directo a la viabilidad del sector.

El contexto no es menor. Uruguay tiene una industria pesquera que emplea a miles de trabajadores directos e indirectos, genera divisas y tiene un rol histórico en la economía costera del país. Punta del Este, Montevideo, La Paloma —toda esa cadena productiva depende de que los barcos salgan al mar. Cuando el combustible se vuelve inaccesible, la flota se queda en puerto y las consecuencias se sienten en toda la línea: desde el marinero hasta la planta procesadora.

En paralelo, el monopolio de ANCAP sobre los combustibles fósiles viene generando otro efecto colateral que algunos presentan como un "logro": el boom de los autos eléctricos en Uruguay. Según reporta Derecha Diario con datos del mercado local, casi el 40% de las ventas de vehículos nuevos son eléctricos. El argumento es simple: cuando la nafta es artificialmente cara por el monopolio estatal, el consumidor huye hacia alternativas. No es una política de transición energética exitosa —es una distorsión de mercado que empuja al consumidor sin darle opciones reales.


Qué se sabe y qué no

Confirmado:

  • ANCAP incrementó el gasoil marino en un 83%, según El País.
  • El sector pesquero califica el aumento como insostenible y advierte que compromete la salida de los barcos.
  • Uruguay tiene uno de los combustibles más caros de la región, en gran medida por el esquema de monopolio de ANCAP.
  • Las ventas de vehículos eléctricos representan cerca del 40% del mercado de autos nuevos, una cifra inusualmente alta para la región.

Lo que no está claro:

  • Cuál es la justificación técnica oficial de ANCAP para un aumento de esa magnitud en el gasoil marino específicamente. La empresa estatal no ha dado, al cierre de esta nota, una explicación pública detallada sobre los criterios de ese ajuste.
  • Si el gobierno de Yamandú Orsi va a intervenir, mediar o proponer algún mecanismo de compensación para el sector pesquero.
  • En qué medida el costo del gasoil marino responde a precios internacionales del crudo versus márgenes de la propia empresa estatal.
  • Si el Ministerio de Industria, Energía y Minería tiene en agenda alguna revisión de la política de precios para sectores productivos intensivos en combustible.

Lo que sí está claro es que ANCAP no necesita justificarse ante el mercado porque no tiene competencia. Esa es, precisamente, la raíz del problema.


Por qué importa

Para el ciudadano común, esto parece una pelea entre empresas pesqueras y una empresa estatal. Pero hay mucho más en juego.

Primero, el empleo. La pesca industrial y artesanal emplea directamente a miles de uruguayos. Si los barcos no salen porque el combustible es incosteables, esos trabajadores no cobran. No hay seguro de desempleo que compense meses de flota varada.

Segundo, las exportaciones. Uruguay necesita generar divisas. La pesca es uno de los sectores exportadores tradicionales del país. Un sector pesquero paralizado es menos dólares entrando, en un momento en que la economía necesita dinamismo.

Tercero, el modelo ANCAP en sí. Este caso es ilustrativo de algo que se repite: cuando el Estado tiene el monopolio de un insumo esencial, puede fijar precios sin consecuencias políticas inmediatas. El que paga el costo no es el directorio de ANCAP —es el marinero, el dueño del barco mediano, el trabajador de la planta. El monopolio socializa las pérdidas y privatiza la burocracia.

Cuarto, la señal al sector productivo. Un aumento del 83% en un insumo crítico no es una señal de que Uruguay es un buen lugar para invertir en actividad primaria. Es exactamente el tipo de incertidumbre que aleja la inversión y consolida la dependencia del Estado como único actor económico relevante.

El boom eléctrico es simpático en los titulares, pero si se explica por la huida del consumidor ante precios irracionales de la nafta —no por una política energética coherente— entonces no es un logro. Es una consecuencia no planificada de una distorsión. Uruguay merece política energética de verdad, no accidentes de mercado.


Fuentes


✍️ Opinión editorial

ANCAP es el ejemplo perfecto de por qué los monopolios estatales son un problema estructural, no una solución. Puede subir el gasoil marino un 83% y no le rinde cuentas a nadie —ningún competidor, ningún mercado, ninguna consecuencia real para su directorio. Los que pagan son los pescadores, los trabajadores, los que viven de que los barcos salgan al mar.

El gobierno de Orsi heredó este esquema y, por ahora, no da señales de querer tocarlo. El Frente Amplio tiene con ANCAP una relación ideológica: el monopolio estatal del combustible es, para ellos, un principio, no una política. Eso tiene un costo concreto que paga el sector productivo.

Liberalizar los combustibles no es una idea radical —es lo que hace casi todo el mundo desarrollado. Uruguay puede seguir eligiendo el monopolio. Pero que no se sorprenda cuando los barcos se queden en el puerto.